CUENTO ARANDU

Con este cuento, cuyo título es ARANDU,  los niños estarán participando de un concurso de pintura, en la jornada que se llevará a cabo en el Hogar Pantalón Cortito sito en calle 139 entre 40 y 41 el lunes 16 de septiembre en el marco de un nuevo aniversario de "La Noche de los Lápices". 

En Arandu:

Había una vez en un lejano pueblito, tan lejano que casi se cae del mapa,
unos pequeños duendes llamados los Ñe Endì. Este lejano pueblito, que se llama Arandu, estaba gobernado por su reina Isabel. Los pequeños duendecitos no estaban de acuerdo del todo con la reina Isabel y empezaron a organizarse para luchar y pedir por su pueblito, ellos pedían más justicia, más trabajo, que hubiese más igualdad. Se organizaban en sus placitas para ir a reclamar. Además en sus trabajos empezaron a armarse sindicatos, para poder pedir por sus derechos, también en las escuelas y universidades los duendecitos se organizaban para luchar.
Hasta que un terrible día de otoño, aparecieron unos brujos muy malos,
y con sus poderes mágicos, escondieron a todos los duendecitos que luchaban para mejorar su querido pueblo Arandu. Los brujos malos estuvieron durante muchos años gobernando el pueblito,  y  no solamente escondieron a los Ñe Endì, sino que además a los que quedaron no los dejaban escuchar música, ni leer  y  mientras ellos estuvieron los duendecitos no podían reclamar.
Hasta que los brujos se quedaron sin poderes mágicos y se tuvieron que ir a esconder por miedo a que los duendecitos enojados se les ocurriera encerrarlos. 
Pasaron muchos, pero muchos años y algunos duendecitos volvieron a aparecer, a otros todavía los están buscando, pasaron muchos reinados…Hasta que aparecieron dos pingüinos, que muy valientemente se animaron a buscar a los brujos malos que tanto mal habían hecho a Arandu, y los juzgaron y para que no se escaparan los encerraron en unas jaulas muy grandes y  además les sacaron sus varitas mágicas.
Hoy todavía los Ñe Endì siguen buscando a sus compañeritos, que los brujos escondieron. Siempre se acuerdan de los dos pingüinitos que tanto los ayudaron, ahora están mucho más contentos, porque gracias a los pingüinos en Arandu hay más justicia, más igualdad y más trabajo.-

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