En defensa del Indio Solari: el éxito no es traición

La semana pasada, en el programa de radio de Mario Pergolini, el Indio Solari anunció que padece una “enfermedad malvada” que por el momento lo mantiene alejado de los escenarios. También especuló sobre su retiro al lanzar la posibilidad de dar un “último concierto” y confirmó que este año se exhibirá en distintos puntos del país la película que registra el recital que dio en diciembre de 2008 en La Plata, en el que estuvo de invitado Andrés Calamaro. 




  Esta última aparición pública tras año y medio de silencio motivó por parte de sus detractores las mismas críticas de siempre: se lo acusa al Indio de ser un comerciante “descomprometido” con el pueblo por ponerle buen precio a su producción artística y por vivir en una cómoda casa con parque a las afueras de Buenos Aires. Incluso se llegó hablar de su enfermedad como una operación de marketing.

  Al Indio Solari se le reclama lo que a otros artistas o personajes públicos no. Se lo acusa de comerciante mercenario justo a él, que nunca gastó un peso en publicidad y que desde  sus épocas como líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hizo de la autogestión una bandera, rechazando todas las ofertas que le hicieron desde las grandes discográficas. Esta independencia le permitió decir siempre lo que le vino en gana y hacer la música que se le antojara.

  ¿Por qué la gente que defiende la autogestión como una alternativa al capitalismo salvaje se enoja cuando la autogestión triunfa? ¿Les parece que el éxito es una traición? ¿Qué se supone que tiene que hacer el Indio con la plata que se ganó en buena ley? ¿Prender fuego los billetes o urbanizar la villas? ¿Acaso se llega al delirio de pedirle a un artista que cumpla con los deberes del Estado?

  El artista no es un ser privilegiado, tiene los mismos derechos pero no las mismas obligaciones que, por ejemplo, un político. En las misas ricoteras todos ganan: la banda, el público, y la ciudad que los recibe.

  Se lo acusa de descomprometido justo al Indio Solari, que durante la última dictadura militar luchaba contra la represión como podía, o sea, festejando la vida y la juventud a pesar de todo, haciendo rock n roll en épocas en las que ir a un recital podía significar terminar en la comisaría cagado a palos por algún milico. “Un último secuestro, el de tu estado de ánimo” supo cantar.

  Se lo acusa de descomprometido justo a él, que durante los 90, en plena noche neoliberal, dio voz y fiesta a los “desangelados”, pibes marginales que encontraron en sus recitales un lugar propio y en la conducta del Indio y los Redondos referentes éticos.

  El Indio le hizo un enorme aporte a la cultura popular argentina. Las frases de sus canciones están en las pieles y en las paredes. La música de los Redondos se escucha tanto en la Villa 31 como en City Bell. Sus recitales son uno de los pocos espacios donde personas de todas las clases sociales se reúnen a festejar.

  Sin embargo, pareciera que todo esto no alcanza. Hay quienes siguen diciendo que el Indio no es un artista popular porque con la plata que hizo trabajando se puede tomar un buen vino o irse de vacaciones a New York.



Los Invisibles
Viernes de 20:00 a 22:00
por FM Raices Rock 88.9Mhz
On-line: www.fmraices889.blogspot.com.ar
http://www.facebook.com/losinvisiblesradio


Share on Google Plus
    Comentarios en Facebook
    Comenta con Google

0 comentarios:

Publicar un comentario