Larga vida al Pity



Cristian Pity Álvarez es uno de los últimos grandes héroes que dio el Rock Nacional. A la vez tiene el extraño don de ser una Anti-Estrella, un tipo auténtico que sigue viviendo en su Villa Lugano natal y que no tiene problema de responder los saludos de la gente que se lo cruza por la calle ni de compartir un porro o una cerveza en alguna esquina. Salvando distancias, es una suerte de Luca Prodan de estos años, en el sentido de que es la encarnación de un estilo de vida y una forma de ver el mundo; sí, Sexo, drogas y Rock n Roll, pero no sólo eso, porque sino terminamos haciendo una caricatura de un tipo sumamente sensible e inteligente. Como él mismo dijo alguna vez: “los que dicen que soy drogadicto que jueguen un partido de ajedrez conmigo”.

Desde sus comienzos con Viejas Locas a fines de los 80, y luego con Intoxicados en los 2000, sus canciones son una mezcla de Rock n roll con sabiduría de barrio. El Pity tiene la capacidad de decir verdades sin vueltas, con palabras que conocemos todos. Como cantó alguna vez: “el sueño de algunos puede ser cambiar el auto o tener una casa de fin de semana, el sueño de otros puede ser tener una guitarra para hacer esa canción que escuchás”.

El próximo 26 de septiembre en el Club Atenas (13 e. 58 y 59) se despide Viejas Locas de La Plata. Que sea rock.
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