La Futboludización del Rock Nacional



Por Facundo Dalmacio

Cuando el rock se futboludiza (como diría Andrés Calamaro) los seguidores de las bandas pasan a ser hinchas y la música pasa a un segundo o tercer plano.

Un ejemplo claro de esto es la polémica generada en los 90 en torno a cuál era la mayor banda del país, si los Redondos o Soda Stéreo. Se cruzaban entre ambas hinchadas insultos y deseos de muerte para el Indio Solari o para Cerati, al que le dirigían el famoso cantito “Luca no se murió, Luca no se murió que se muera Cerati la puta madre que lo parió”.

Pero la música no es fútbol. En la música y el arte en general, nadie pierde, todos ganan, y es más difícil señalar si hay mejores o peores, porque no hay más resultados que un disco  o un recital más o menos inspirado.

La disputa Soda versus Patricio Rey ya está enterrada, sobre todo tras la muerte de Cerati, que llegó como un deseo cumplido por la mala leche. ¿Pero ahora que nueva disputa van a instalar para futboludizar la música? ¿Aguante Iorio que se mueran los putos de Onda Vaga? ¿Larga vida al Pity Álvarez que se muera Lisandro Aristimuño?

Esa lógica de tribuna exaltada llevó al dudoso folclore de encender bengalas en los recitales y de cagar a palos a algún pibe por tener una remera de una banda de otro palo. Mejor dejar las puteadas para la cancha, que el Rock está para otra cosa.

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