Ricardo Adolfo Javier: en busca de mi identidad


De chico traía discos a escondidas a FM Raíces para que los escuchen en el barrio y se llevaba libros del Che y Perón, hoy nos cuenta su infancia y su lucha para saber la verdad.

Redacción: Nicolás Hernández



“Yo no quería ser policía, quería ser músico”

  “De chico me miraba las manos y no eran parecidas a la de él o a la de ella” dice Ricardo y gira las manos frente a sus ojos. Sus padres, santiagueños, trabajaban en Tucumán cuando fueron chupados por la dictadura y aún continúan desaparecidos. Su apropiador, era subalterno de Patti en la Comisaría 1° de Zárate.

  Cuando cumplió los trece lo mandaron a liceo policial contra su voluntad. “A mí siempre me quiso hacer policía” relata, “pero yo no quería ser policía, quería ser músico”. Él, que además de cartonear, desde la primaria tocaba la batería; un día se encontró con el uniforme puesto. Se enfermó, tuvo un principio de úlsera, “vomitaba sangre”, pidió la baja y empezó a hacer su vida. Se reveló, “él me inculcó ser radical, de Ford y de River y yo le salí de Boca, de Chevrolet y peronista hasta las muelas”.

  Trabajó de remisero y fue percusionista de Omar Shané hasta que el 2000, año en el que cae en una depresión por la muerte de su hermanastro y lo internan engañado en el Romero. Cuando salió, “ella en vez de darme tres pastillas me daba nueve” dice en referencia a la pareja del apropiador: “Tenía un chaleco de fuerza de medicación”.


Bloque 1

“Mis Hijos Brian y Lautaro se criaron escuchando esas historias”

  Cuando pudo despertar Ricardo rehízo su vida con Marta, su esposa. Con ella cría 5 hijos. En un principio vivieron en la casa del barrio, en la de Ramón Joaquín Daris, “El Cachencho”. Ricardo recuerda las historias que le contaba a él, y las que les contó a sus hijos: “Un abuelo le cuenta a los hijos, a los  nietos como empezó a caminar el papá pero él le contaba los actos represivos que cometió en Zárate, como hacia la inteligencia, como mataba a los militantes, −la voz se le quiebra− como sacaba a los bebés y se los daba a los militares para que se los lleven.”

  Cuando se casó, no encontró su acta de nacimiento, tampoco el registro de parto. En 2013 “El Chachencho” lo echó a la calle a él con su mujer, Brian, Lautaro y las mellizas. Ocuparon una casa abandonada. Su mujer se animó y denunció al apropiador que ahora está imputado en la Mega Causa Rivero, en Juzgado Federal N°2 de San Martín que en febrero comenzará con el juicio oral. Cuenta que esto les costó cinco intentos de atentados.

Bloque 2


“Una de las fotos era muy similar a mí y pensé que era yo”

  Un día uno de sus hijos trajo de la escuela un libro publicado por Abuelas de Plaza de Mayo con motivo de sus 30 años de lucha. Ricardo se detuvo en una de sus páginas, en una imagen se mostraban los retratos blanco y negro de los desaparecidos. “Una de las fotos era muy similar a mí −la busca entre las fotocopias que lleva a cuestas−, muy parecido a mí, con el ojito caído y todo”.

  Se acercó a Abuelas y ahí se enteró que sus padres habían sido Gloria Susana Figueroa Nievas y Miguel Ángel Figueroa Nievas. Eso le significó encontrarse con compañeros y compañeras que lo apoyaron y lo guiaron.

  Hoy enfrenta una enfermedad grave, pero esto no le impide luchar en el Centro de Fomento y Lealtad de la calle 143 y 529, donde sueña con poner un comedor. “Ando con bastón pero no me para nadie” dice inflando el pecho mientras expresa que asumió el compromiso de seguir la búsqueda “hasta recuperar el último nieto”.

  A Ricardo no le importan las balas que según él tienen su nombre, “yo los que quiero que esté bien es mi familia, son ellos mi futuro”. El domingo 20 de septiembre, cuando se inauguró el Espacio del Encuentro como cierre de lo que fue el ciclo de Teatro por la Identidad, “la abuelita Estela” plantó un árbol, nietas recuperadas pusieron la tierra y las mellizas, sus hijas, lo regaron. 








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Lun a Vier 9:30hs-12:00hs

FM Raices Rock 88.9



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2 comentarios:

Cristina cabral dijo...

Ufff que emocionante la historia del compañero. Saludos desde Viedma

fm raices 88.9 dijo...

Gracias Cristina

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