"EL CHIQUI" Y GARDEL: (CORTE QUE) DOS POTENCIAS SE SALUDAN

Bajo el burlón mirar de las estrellas -o el descansero mirar de la estrellita-, aparece una nueva y mejorada versión del clásico tango "Volver".

Nacerá una amistad. A la orden de Aguantá aguantá ahí, el "Chiqui" hace uso de sus artimañas para persuadir a Carlos Gardel de que se rescate con algunas metáforas en la letra de la canción.

El regreso al primer amor, la nostalgia por la vieja calle, las nieves del tiempo, los altos sentimientos, pensamientos profundos, como que la vida es un re santiamén, un instante. 

¿Logrará el chiqui (que con la chiqui Legrand no tiene ningún parentesco) ponerle su impronta a la poesía del "Zorzal Criollo", mientras exhala el humo de ese fasito que lo hace llorar?

¿Terminará el Morocho del Abasto entonando las estrofas de la cumbia himno de Damas Gratis?     

En otro desopilante capítulo del humor inconfundible de Mauricio Rodriguez, esta vez "El Chiqui", uno de los personajes que encabeza la pandilla del CiervoVampiro, se encuentra con Carlos Gardel y la magia sucede.

Hay quien dice que se cruzaron por las calles del Barrio San Carlos, en el Oeste de La Plata, una noche de niebla helada, con el Chiqui un poco melancólico y con alguna que otra copita de más, quemando la última tuca del rejunte de tucas que había armado antes de salir de su casa (o rancho, como le gusta decir).


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