La otra ciudad volvió a sonar.

La Otra Ciudad volvió a sonar. Si para el nuevo Centro Cultural que emerge desde el Oeste la primera vez había puesto en escena algunos representantes de la hermandad de Rockeros barriales de San Carlos, la segunda función hizo lo propio con la familia Punk/Hardcore de Ensenada.

Manito Santa protagonizó el sublime capítulo final de una noche de anti - series de rock contestatario en la que el único héroe es el colectivo y la familia nunca muere.
Como balada insignia -con tintes a lo Embajada Boliviana de Soñando Locuras- "no deberías tratar de imponer tu forma de pensar", proclamaban los Capitán Polietileno en la secuencia preliminar del acto concluyente con final abierto hasta el próximo encuentro.

Mientras tanto la casa se agranda, se ramifica y cobra vida. Una chica lo descubre y baila sola en un costado. Cerca de ella pero afuera están tres pibes encontrando un buen lugar estratégicamente junto a una ventana, y se les nota que la están pasando bien.

Hubo un día en que uno de ellos se apareció con el Aro de Basquet propio al hombro y lo plantó en un rincón del playón del Hogar, para que tiren los pibes. Cosas como esas pasan en la otra ciudad. Las paredes se escriben, con tiza o con aerosol, con memoria y con amor. Las paredes son pizarras y trincheras en la otra ciudad, que te obligan a pensar y te invitan a escribir, a dejar la huella. 

También afuera se pone bien. En el caminito previo a la puerta de entrada del Centro Cultural, está el Stand de unos pibes que hacen remeras y camisas sublimadas, entre otras cosas. Se llaman 12 Torres, en honor a los doce del apellido. Sospecho que algún día se unirán todos, y grandes conquistas lograrán, que posteriormente celebrarán en la otra ciudad.
El chori, la birra, la birra artesanal, el pancho, la Marta y la Samba (las perras del hogar) compañeros y compañeras de los programas de FM Raíces Rock, Matria y Orgullo Presente, como los Espíritus Combativos o El Termómetro del Sábado anterior. Los Invisibles, pone uno que conocemos con el apodo de "El Pata", afín a las causas nobles y referí de Fútbol con Carnet de la otra ciudad, fuera de ejercicio. Fotos que saca Nico.
Así está la noche, caras nuevas, caras viejas, los amigos, las tristezas, un póster dice que "en la otra ciudad hay músicos con calle de tierra, que no conocen de expensas, porteros o de bajar el volumen para ensayar... Rockeros barriales, rockeros rurales". Bandidos suburbanos con aros de basquet al hombro.
Hay un lugar nuevo en el Oeste, que se llama La Otra Ciudad, que viene a decir, que hay mucho por decir sobre nosotros y nosotras que no se dice, que el mundo sigue girando más allá de la circunvalación, las diagonales o la Catedral, pibes y pibas por doquier haciendo arte desde el pie, de todos los palos, con buena leche y sacrificio. 

Share on Google Plus
    Comentarios en Facebook
    Comenta con Google

0 comentarios:

Publicar un comentario