La casa del primer chanchito - FM Raices Rock 88.9

martes, 21 de noviembre de 2017

La casa del primer chanchito

El columnista de Economía en Cartón del Bondi del 88, Leo Fusero explica la verdad sobre los créditos hipotecarios UVA y los secretos de la detención de Amado Boudou  que se encuentran relacionados.



En Misiones, donde en 1995 fijó domicilio para controlar la obra del puente Encarnación-Posadas que construyó su empresa Sideco Americana gracias a la bendición del ex gobernador y ex compañero de universidad Ramón Puerta, Mauricio Macri anunció que “Cada 2 minutos una familia accede a una vivienda”. Hay 525.600 minutos en un año, por lo cual el macrismo está haciendo 262.800 casas por año. En el periodo 1946-1955, con una inversión en vivienda del 5,9% del P.B.I, Juan Perón no llegó a la suma total de 500.000. El dato, falso, viene a demostrar que la veta azucarada con la que el macrismo intenta que la clase media de donde provienen la mayoría de sus votantes pase el trago amargo de los aumentos de precios es la promesa de la vivienda propia.

La herramienta a utilizar para alcanzar el sueño dorado de este país de inmigrantes sin terruño propio es el crédito hipotecario en su variante UVA. La UVA, Unidad de Valor Adquisitivo, es el precio de un metro cuadrado testigo que el Banco Central actualiza diariamente basado en el índice de precios al consumidor. En criollo, todos los días aumenta el valor de ese metro cuadrado testigo, y aumenta igual o más que la inflación.

Como la deuda se calcula en UVAs y hay que devolver UVAS, el importe total de la deuda va aumentando incluso cuando se vaya pagando la cuota religiosamente. Los números son claros. La UVA inicial se ubicaba en $14,053. Hoy cuesta $ 20,51. Su aumento (42,7%) superó la inflación entre marzo de 2016 y el último septiembre, que fue del 37,4%, y al dólar, que subió un 22,8% desde entonces (pasó de $ 14,50 a $ 17,80). En otras palabras, la deuda de alguien que tomó un crédito en marzo del año pasado aumentó 40%, pese a haber pagado el crédito todos los meses. Como la inflación del 2017 no bajará del 25% y la del 2018 rozará el 20%, a finales de 2018 la deuda de esa persona será el doble de lo que era originalmente. Incluso con inflación a la baja, en un período de 5 años, la deuda puede haberse multiplicado por tres, lo que la tornará impagable para los nuevos propietarios. Para meter más leña al fuego, el Gobierno proyecta llegar a otorgar unos 50.000 millones en créditos hipotecarios hasta fin de este año, con la intención de triplicar ese número en el 2018. Si lo consiguiese, el monto de deuda de las familias con los bancos va a ser mayor a los 200.000 millones de pesos. Hay una esperanza generalizada en los que tomaron estos créditos. Creen que en caso de que la inflación no baje y la insolvencia se convierta en un problema generalizado, el Estado va a terminar respondiendo como sucedió tras la crisis de 2001 con la pesificación asimétrica: o sea, se va a buscar la manera de que sea el Estado el que tome esa deuda de las familias, de la misma forma en que alguien que debía dólares en 2001 terminó pagando en pesos. Pero la pesificación asimétrica no fue pensada para las familias, que vieron transformarse sus amados dólares en pesos devaluados, sino para los grupos económicos, en especial para Clarín, que consiguió pagar solo una tercera parte de los 1.700 millones de dólares que debía gracias a Duhalde. Quizás se deba a este favor el silencio que Clarín mantuvo sobre el gobierno del Napoleón de Lomas de Zamora durante 2002. Tampoco perdieron los Bancos, ya que el Estado los recompensó con 16.183 millones de pesos asegurados en la letra del artículo 34 del Presupuesto 2004 que dice: "convalídese la registración extrapresupuestaria por la suma de 16.183.544.262 pesos ... originada en el reconocimiento de la compensación a favor de entidades financieras y particulares de los efectos de la pesificación asimétrica".

Esa salida peronista por la que rezan los votantes macristas no parece estar en los planes de los revolucionarios de la alegría. Iván Kerr, subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación y presidente del plan ProCreAr, anunció que en marzo de 2018 se lanzará un sistema de seguros que les va a garantizar a los bancos un eventual no pago de las cuotas de los créditos que tomen los clientes en UVA. En criollo, los bancos van a estar cubiertos por el seguro, no así las familias. El macrismo busca otro actor dentro del sistema financiero que tome su tajada en la pirinola. El problema es que el sistema financiero local no tiene la capacidad de asegurar semejantes montos. Dentro del sistema financiero internacional, que considera los bonos de deuda soberana del Estado Argentino casi como basura, no va a ser fácil encontrar una aseguradora multinacional que se interese por la deuda de los Juan Sin Tierra de las pampas. El otro problema que tiene la esperanza de un mesías salvador de ahorros es que ya tiene un caso testigo. Quién aseguró los ahorros previsionales argentinos, al eliminar las AFJP y pasarlos al Estado, evitando el robo de las jubilaciones de una generación, hoy está preso. Fue Boudou el que aseguró que sea el Estado el que pague todas las jubilaciones, independientemente del defalco que habían sufrido sus cajas privadas. Su prisión fue festejada por los mismos que dentro de poco rezarán y pedirán que alguien desde el Estado les salve el ahorro de su vida, o sea, su casa. El odio al benefactor proviene en gran parte de las más de 40 tapas que le dedicó Clarín, acusándolo de corrupción en el caso Ciccone. Lo que Clarín no informó a sus lectores-deudores es que en el Juzgado en lo Penal Económico Nº 3 del juez Rafael Caputo se tramita la causa donde se investiga el delito que cometieron las AFJP, que compraron acciones de Clarín en 2007 con plata de los ahorros jubilatorios, y las siguieron comprando incluso cuando su valor se derrumbaba hasta perder un 80% del valor original. Tampoco informó que la denuncia sobre Boudou por Ciccone la presentó Jorge Orlando Pacífico quién sentado en el bar Tribunales Plaza, de Talcahuano y Tucumán, escuchó al pasar que "Un tipo reclamaba su comisión y amenazaba con ir a los medios para contar todo". Lleno de republicana indignación fue raudamente a denunciar lo que había escuchado a la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos Tributarios y Contrabando (Ufitco); luego, como no avanzaba, ante el fuero en lo Penal Tributario. Pacífico dista de ser un ciudadano común. Sargento y buzo táctico del Ejército, experto en explosivos, ex entrenador de comandos y de las fuerzas especiales de la Gendarmería y de la Policía, pasó a retiro en 1987 por carapintada. La historia suele encontrarlo en los bares más trascendentes, ya que el día de la masacre en la Amia desayunaba junto a cuatro ex carapintadas en un bar de Pasteur y Corrientes, a escasas cuadras de la mutual judía. En la foto que ilustra esta nota, Pacífico está de remera marrón a la izquierda. Además aparece en tres tomas de video entre quienes socorrían a las víctimas y pretendió que él había sido un socorrista espontáneo. Sin embargo, en los videos de aquellas primeras labores de rescate no aparece ayudando a los heridos sino conversando con un policía, sobre una montaña de escombros, y mirando los daños, se diría que evaluándolos, satisfecho de que la obra de demolición había sido técnicamente perfecta y que la carga de amonal se había calculado y direccionado al milímetro: no se había derrochado ni un gramo de explosivo, pero tampoco se había usado un gramo de menos.

Un sistema de deuda indexado por UVA solo puede ser beneficioso para las familias si los salarios crecen por encima de la inflación. Esa situación nunca se dio en la historia económica argentina bajo gobiernos neoliberales, pero si sucedió en 11 de los 12 años de gobierno K. La causa del atentado terrorista de la AMIA derivó en la denuncia de Nisman por la cual va a ser apresada en corto plazo Cristina Fernández de Kirchner. El votante-deudor no lo sabe, pero se relame pensando en el brindis de fin de año por CFK presa.

Por Leo Fusero.

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